-Buenos días Londres, hoy lunes, os pondremos las cinco primeras canciones. Empecemos con On Top Of The World de Imagine Dragons.- Por lo menos escuchando música haría tiempo hasta que se desatascase todo aquello. Estaba tarareando la canción cuando escuché que el chico del coche de detrás me gritaba.
-¡Tío, date prisa! ¡No sé tú, pero yo tengo que trabajar!.- Los pitidos que daba me estaban poniendo nerviosa, y la paciencia no es que me sobre. Bajé la ventanilla, me asomé y le grité.
-Eh idiota, ¡aquí todos tenemos prisa, si tienes algún problema ve al ayuntamiento y quéjate! ¡Yo no soy responsable de tus problemas!. Arrancó el coche a fondo y sonó como sus ruedas derrapaban. Menudo idiota. Eran las nueve menos cuarto y tenia que entrar a y media, ya me estaba imaginando la bronca de Jena, mi jefa. Era una mujer de unos cuarenta años, aunque se conservaba bastante bien. A los empleados nos trataba como si fuera una sargento, nos llamaba por los apellidos. Me cansé de esperar y decidí tomar la decisión de mi ''amigo'' quejica. Aceleré a fondo y me desvié en dirección prohibida. Por suerte no había ningún policía por allí. No podía permitirme pagar ninguna multa, pero tampoco podía permitirme llegar tarde y era ya la cuarta vez, quizá la quinta. Llegué, cogí las llaves y las metí en el bolso. Me bajé lo mas rápido posible y empujé la puerta de entrada. Jena estaba esperándome en una silla, ahora tendría que escuchar su bronca.
-Rowling, es la quinta vez que llegas tarde este mes. Sabes que odio a las personas que no son puntuales, da gracias a que estaban tus compañeros para ir tirando. Vamos, ponte el delantal y empieza a servir.- Asentí. Dejé el bolso en la zona donde los empleados dejamos las chaquetas y los paraguas, pasé a la cocina y me puse el delantal. Estaban allí David y Tara, mis compañeros, eran muy simpáticos, pero no los veía como amigos. Solo compañeros. Iba a entrar en el cuartito para coger los vasos de café para llevar, cuando Tara se me acercó.
-Roxanne, Roxanne, espera.- Me giré.- En el cuartito hay un empleado nuevo esperándote.
-¿A mí?
-Sí. Jena quiere que tú le enseñes como van las maquinas y que le orientes. Dice que eres la más experta.
-Bueno, gracias por la advertencia.- Entré en el cuartito y vi a un chico alto, con pelo marrón, ojos verdes y una amplia sonrisa. Parece que llevase con esa cara un buen rato para recibirme. Entrecerré los ojos para fijarme bien, la verdad es que me sonaba y yo a él también.
-¡Tú eres la chica del atasco! ¡La lenta!
-Y tú el idiota.- Dije con desprecio.- Quería decirte que tú y yo solo compañeros y hablaremos lo justo. Nada más, porque no me interesas y no me caes bien.
-Un placer...-Miró mi placa- Roxanne.
-Igualmente...-Miré su placa-Ron.-Sonrió y me guiñó un ojo.
-White, ven, quiero enseñarte como funcionan las maquinas del local. Y tú, Rowling, coge esas hojas, son publicidad, tu y la señorita McBride saldréis a repartirlas-Dijo Jena asomando la cabeza por la puerta, y como no, nos llamó por nuestros apellidos. Yo solo asentí. Cogí las hojas y me puse a mirarlas, en ese momento Ron pasó por mi lado.
-Nos vamos a llevar muy bien tu y yo Roxy.- Me susurró en la oreja. Hice un gesto apartándome de él. Me miró y se empezó a reír mientras se iba. Roxy. Así me llamaba mi madre... con ese idiota iba a tener mas de una discusión.
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